Hay cosas inexplicablemente bellas, terroríficamente bellas.
Esas que nadie quiere tocar porque lucen mal.
Y efectivamente, tocarlas te deja una sensación viscosa, tocarlas corta, tocarlas quema, arde, todo al mismo tiempo.
Lo curioso es que después de todo no está tan mal. Así que continúas.
Te vuelves un desconocido entre los desconocidos.
Y es hermoso.
Estas en todos lados pero en ninguno enrealidad.
Que gracioso, justo así funciona Dios.
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