martes, 14 de agosto de 2012

Oriente.

Ahora la juego de prostituta.
Bueno, aún no, hasta que me ofrezcan dinero.

Hay que recibir las oportunidades con las piernas abiertas.


Me ofrecen tanto amor y yo esperando a quien no le basta solo conmigo.

Me gustan tanto los árabes y musulmanes que decidieron que no podía ser la única esposa y terminé en un harem.

Ni se para que adorarte tanto.
En cuanto te toque te vas a poner la corbata de turbante y sacarás con discreción a las esposas que llevabas bajo tu kandora.