domingo, 29 de agosto de 2010

Malos gustos

Imaginen nada mas que desagradable sería si le hiciera caso a mis hormonas:

"Abril empezó a salir con el sujeto soberbio aquel, que siempre juzga a las personas sin conocerlas, que se queja de que la gente habla trivialidades y no aporta conocimiento; mas sin embargo él no habla y cuando habla, no hace la diferencia. Si, aquel, el contodaspuedo, la zorra que sale con 47 al mismo tiempo, el que se dopa por las mañanas y se embriaga día con día. ¡Aquel! el de la mirada perdida y risa burlona, que abraza bonito... ajá, con ese mero".

O bien:

"¿Sabes con quien sale ella? con el chico de los comerciales, uno muy carismático, de ojos claros y actitud adorable. Aquel que se preocupa por sus obras y comienza a ensayar día con día desde meses antes. El de sonrisa encantadora. Si, sencillo, de buen gusto al vestir. ¡Ese mero! nah, asi le hace siempre, obviamente su novia no sabe, y que ni se entere porque luego ya no lo deja ver a su hija...".

Asi que gracias...

Que con el soberbio me limitaré a disfrutar en mi mente de su forma tan mamona de ser.
Y con el papá... me limito al taco de ojo y a regresarle la sonrisa.

... pero no gracias.

martes, 24 de agosto de 2010

A mi mejor amigo.


En estos momentos me gustaría que estuvieras por aca.
Tengo mil cosas que platicarte.

Como por ejemplo lo ridículamente agradable que me resulta últimamente estar descalza. Decirte que me voy en huaraches a la escuela y siempre los dejo junto a algún árbol para caminar en el pasto. Que nos obligan a descalzarnos en clase de corporal. Las duelas son sumamente agradables, ni muy frias ni mucho menos calientes. El escenario del teatro se siente mas sólido, mas pesado, a pesar de estar abajo, y siempre me deja las plantas negras. También me quedan negras cuando camino por la calle o por la banqueta con los huaraches en la mano.

También te contaría que hay una chica que se parece mucho a la maestra de la que estábamos enamorados. Que es lindísima y que tengo ganas de robarle un beso, pero no lo haré. Te presumiría que ella se acerca rápida a mi y me dice que abrazo muy rico.
Que ella sabe que me gusta, pero que enrealidad no es asi, y desde que esta consiente de ello, juega mas conmigo.

Estoy aprendiendo a dar vueltas de carro. Soy muy mala, pero voy a aprender y cuando lo haga, estaré girando todo el tiempo. Pero de mientras, hago el ridículo felizmente.

Que fuí a Parral con el grupo, a presentar la obra donde yo salgo de bulto y que un señor se acercó con la autora al terminar la presentación y me mandó llamar. Me preguntó mi nombre, lo apuntó en un papelito y luego me felicitó, diciéndome que tengo una mirada muy expresiva y que utilizo los gestos bien.
Maria (la autora de la obra) siempre me dice que con los ojotes que me cargo sería fatal que mirara al suelo. Luego se pone a jugar conmigo, juegos de manos cruzadas y termina por enseñarme un juego con los pies.

A falta tuya he estado aprendiendo a cuidarme yo sola.

Te platicaría que sin embargo la moneda tiene dos caras.
En un solo día dos sujetos me apretaron el trasero y yo dije el pendejo mas sincero jamás pronunciado. Uno se disculpó conmigo durante todo el día. El otro solo fué un cabrón al que casi le arranqué un pedazo de piel.

Hablé por segunda... o tercera vez, quizas. Con un tipo que conocí hace como un mes, es bastante grosero, tiene delirios de grandeza, es un contodaspuedo, abraza bonito e insistía en besarme.
No pudo.
Luego comenzábamos a platicar, estábamos atacándonos por lo bajito, el me decía lo niña que soy y que estaba conciente de que él terminaría casándose con una zorra... yo le dije que los sujetos como él no se casaban. Se señalaba el corazón y decía que su problema estaba ahi. Yo señalé su cabeza redirigiendo su problema. Al mismo tiempo que señalé su sexo el lo apretó indiscreto y ambos dijimos que ahi también estaba su problema.
Nos fulminamos con la mirada, despues sonreimos.

Me desagradó tanto que no puedo evitar que me agrade, casi guste. Y al sentir dicha tontería -te aclararía justamente asi- me dí cuenta del por qué mis relaciones son casi funcionales.

Entonces me darías tus consejos, harías tus miradas y me abrazarías con el confort que solo tu sabes aplicar.










Pero como no estas por aqui... ni como contártelo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Y lo ví con los ojos cerrados.

Hoy ví como un avión pasaba sobre nuestras cabezas -muy cerca- y luego se alejaba, miré por un momento la linea blanca que dejó como prueba de su vuelo y luego volví la vista al frente.
Había un él frente a mi, uno que sinceramente hace tiempo nisiquiera era de mi total agrado. Me sonreía, muy alegre; bajé la mirada, encontre mis manos y entre ellas una taza de café.
Regresándole la mirada le encontré con la mano extendida hacia a mi, sosteniendo una cajetilla con un cigarro saliente -el cual tomé-. No podía creer lo increíblemente grata que me era su presencia, asi que me limité a sonreir y mirar como el humo subía.
Se cortó. Cielo.
De pronto me encontraba de pie mirando los carros pasar, él estaba del otro lado de la calle, aún mirándome con calidez. Me dió la espalda y se fué caminando.
Miré al cielo denuevo.
Nuevo escenario.
Estaba en una exposición de arte... dentro, saltando de dibujo en dibujo. Tardaba muchísimo tiempo en cambiar de cuadro.
Eran los dibujos de mi amigo. Y mi amigo estaba allí.
De vez en vez -según el tipo de dibujo- nos deteníamos, nos tomábamos de las manos y hacíamos alguna tontería como saltar o encajar mi frente con su barbilla.
Cambio.
De pronto estaba él sentado en el piso con las piernas flexionadas y las manos una en cada rodilla. Yo estaba en perpendicular con él recargada de su hombro.
Luego con mi amigo que me abrazaba y desde la otra realidad él robaba el abrazo para convertirlo en propio.
Ruido.
Cómo cuando pones retroceder el tiempo se empezó a ir atras, el humo comenzó a bajar hacia el cigarro.
Ví el avión volar en reversa y desaparecer junto con los colores.
Tic toc. Me encontré parada en el eje de las manecillas. Engranes con números y flechas que girban a mis pies.
Engrane sobre engrane, reloj sobre reloj.
Morados, aquas, dorados con huecos que no me permitían bajar. Me asustaba respirar.
Fondo negro, cascadas desde arriba que me hicieron resbalar, me fuí con el agua y esta se congeló, me quedé un rato sentada. El piso no era frio.
Rompió, cayó en forma de estacas.
Yo trepaba a la estaca de al lado, la que no iba tan abajo, saltaba a la otra y a la otra. Pero no dejaba de caer.
Cubrí mi cabeza con ambas manos y apreté los ojos antes de impactar.
La estaca se convirtió en una enorme gota gigante que me acunó.
Mirando al cielo, denuevo, sobre agua. Ahi estaban otra vez, mi amigo y él, ambos extendiendo un brazo hacia a mi.
Alzé los mios, la gota se movió impidiéndome tomarles.
"Ahora - dijo una voz- todo comenzará a desaparecer, poco a poco junto con la música"
¡No!
Me estiré con ingenua insistencia, miré sus rostros de preocupación y me seguí moviendo.
La gota lentamente comenzó a absorberme.
Lo hacía tan lento que parecía que me estaba saboreando.
¡No! Luché.
La música se acababa. Únicamente mi rostro alzado y mi mano seguían fuera de la gota.
Pronto solo mi mano, sin embargo, aún respiraba, aún los veía. Intenté salir, pero solo me atrapaba mas.
Me sonrieron haciéndome saber que todo estaba bien. Cayó otra gota adhiriéndose a la mía poniéndo todo borroso.
Me encerré, suspiré, me tranquilicé.
"Abran poco a poco los ojos"


Y pues... uno debe obedecer al profesor... y volver a la vida real.
Seguimos con la clase, y la cerré con broche de oro.
Dirigiéndome a punto de desmayar y con el entorno blanco, brilloso hasta el baño.

Lo bautizé con vómito.



Se cierra el telón.