Áh... pero que gente. Dijo la joven en una voz apenas audible para su madre que la miraba desde el sillón de frente; se levantó tomando su mochila y se apresuró a dejarla a su cuarto.
La aventó, sin importarle las cosas que se pudieron haber roto dentro de ella. Seguido de esto, se recosto boca arriba en su cama y cruzando por sobre su cabeza su brazo izquierdo hacía el lado derecho, cubrió sus ojos con el pliegue del codo y se echó a llorar.
Naturalmente, su madre supuso que había algo mal y se dirigió al cuarto de la joven, se sentó junto a ella, en la cama y comenzó a hablar: no te austes, no pasó nada, todo está bien.
Oh, las palabras de la madre.
Las pinches palabras de aliento que aunque buenas, no sirven mas que para aumentar el coraje.
Esque pinche gente. Reprochaba difícil entre sollozos, apenas articulando las palabras, mientras su madre la veía en silencio.
¡Esque pinche gente!. Gritó.
Volvió a guardar silencio y esperó a que su madre saliera del cuarto. Se dirigió al baño y mirándose fijamente en el espejo se lavó la cara con el sentimiento de impotencia atorado en la espina dorsal.
Secó su rostro y se sentó en el comedor frente a su madre sonriendo:
-Hay un chico que me gusta...
-¿Ah si? -la miraba su madre atenta- ¿cómo se llama?
Al final de cuentas, uno no debe darle mas de 5 minutos a las explosiones, debe sellar el cuerpo, juntando los dientes y corbando los labios hacia el cielo para que no salgan.
Encarcelarlas en una sonrisa.
1 comentario:
Me gusto ese escrito Abril, no se por que, como que muestras una parte de ti en el, no se tal vez el alcohol me hace daño jaja pero pues si me agrada tu blog y la segunda cancion qe sale esta bien chida jaja n__n cuidate mucho abril te quiero qe estes bien
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