sábado, 23 de febrero de 2013

Hasta morir de frío contigo, es la muerte mas bonita.



Aún quiero pasar el resto de mi vida contigo.
Quiero escribirte palabras cuando despiertes.

Aún no me resigo al final, pero sé que ya no estás.

Me sentí como un copo en llamas.
Te sentí como una llama congelada.

Pero por primera vez en meses, no sentí miedo.


Mi cabeza en tu hombro,
o tu mano en la mía.
Eso para mi es felicidad.


Aprendí que ya no debo ir tras de ti y obligarte a estar conmigo.
Por eso sé que ya no nos veremos.

Te regalo mi dedo anular, ya no me hará falta.

Gracias por volver a hacerme feliz por un día.

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