domingo, 9 de diciembre de 2012

(Des) Ordenado.

Diciembre me tiene terriblemente nostálgica, me enreda los dedos y los pensamientos, me revuelve la mirada  y también el estómago.
Quiero congelarme aquí, hoy... tal vez mañana. Deseo que nunca llegue enero, en verdad lo deseo.

Espero que si se acabe el mundo.
A mi si se me va a acabar el 21 de diciembre, me quedaré con los brazos extendidos.


Ya quiero que vuelvas, el aire me sabe extraño.
Aquí las personas despiertan enojadas.
No puedo terminar un diálogo, porque a la mitad me doy cuenta de que no me estaban escuchando, cuando se levantan de la mesa y se van sin decirme nada.

Me convertí en un fantasma.
A estas alturas en mi casa es intolerable que yo me atreva a sentir algo. La crisis no está para mantener sentimentalidades.
Aveces se van a dormir y apagan las luces. Conmigo en la sala por supuesto.

Tengo pequeñas costritas en los labios, al parecer me he estado mordiendo mientras duermo.

También tengo un nuevo hijo, se llama Chester. Llegó hace cinco días y entre él y Amel me han mantenido viva, me hacen feliz y duermen abrazados a mi.


No se como sentirme. Las personas me han tratado ridículamente bien,  pero me duele diciembre, me duele mucho y me aterra enero.

Me duele la memoria y ya quiero que llegues.
Quiero que llegues y nos congelemos para siempre. Porque no se que hacer con esto y estoy aterrada, porque mis partes rotas se siguen rompiendo y no lo puedo detener.

Quiero que me abraces y nos congelemos para siempre.
Solo para siempre.

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