En el momento en que me dijiste que la conociste, supe que las cosas se iban a poner mal, me volví grosera, fuiste imprudente.
El momento en que dijiste que la querías, supe que si te tuvieras que alejar de alguna, sería de mi.
Ya ni se... no quiero dedicarte veneno, no me atrevo, pero tampoco te regalaré flores... no las mereces.
Fíjate que gracioso... recibí mil reclamos y me hice responsable de tus tonterías.
Y si la hubieras conocido antes de ser mi hombre, o simplemente no lo hubieras hecho... las peleas por mi parte no hubieran empezado, o se habrían acabado y cambiado. Sin embargo fuiste tan tonto y cometiste un error que me dolería a mi por 17 meses... tal vez 18.
Y lo peor de todo es que te encariñaste tanto con tu error que este va a durar mas que yo en tu vida y conmigo fuera deja de ser un error y se convierte en huésped.
Irónico ¿no?
Siempre me pediste que pensara en ti, pero te aseguro que tu no pensaste en el daño tan grande que causarías.
Sabía que esto se debía terminar ¿a quien engañaba?
Pero en el momento en el que me dijiste que la extrañabas, supe que era definitivo.
Es mas fácil y pasajero extrañarme a mi.
Igual, los caminos eran diferentes.
Pero si, es mas fácil vivir con mi ausencia que con la de ella.
Ya no queda nada, de cualquier modo nunca me diste un orgasmo mental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario