Si me río mucho puedo ser una amiga latosa, pero si no lo hago soy aguafiestas.
Antisocial porque no me gustan las pláticas de fut bol, pero ignorante para hablar de algo mas "elevado".
Si trato con sencillez y falta de celos soy muy frívola y si me preocupo por mantener a alguien feliz llega el abuso y me mando solita al segundo plano aunque entregue todo.
Y yo creía que el miedo era un mito, y tras mas de 400 días de ser roja, vuelvo a ser azul casi cristalino, pero con una manchita verde que me hace dudar hasta derespirar. Uno nunca sabe cuando puede volver a morir por la contaminación en el aire.
Sigo siendo un gato, un gato para cada persona. Que terminó con un ave con complejo de canario en una jaula imaginaria.
Regalé mis vidas, olvidé que los canarios pueden morir si los asustas.
Pero el mío no murió, simplemente empezó a picotearme. Dos vidas, tres, tal vez para escucharlo cantar; cinco para verlo mover sus alas y que se cansara, usé siete para que siguiera haciéndolo y sin embargo siempre se rendía. Dos mas para abrirle la jaula y se me acabaron las vidas.
A esta altura mi canario ya nisiquiera quiso cantar para mi, simplemente le dieron ganas de ser un águila y salió volando hacia arriba.
Olvidé que por un gato nadie muere.
Me convertí en fantasma.
Me exigió ponerme en sus zapatos pero a él no le gustaba medirse los míos.
Pero sigo siendo un gato con aquellos que aún no se agotan mis vidas, solo que aprendí a no regalarlas.
Tal vez debería aprender a ser otro animal.
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