Sonreir cuando veo tu nombre en la pantalla de mi celular.
Que tonta,
emocionarme por tus palabras, sonreir con tus historias, alegrarme por tus logros.
Que terca,
seguir y seguir, intentar levantarte aunque me hunda por el esfuerzo.
que ingenua,
ilusionarme con tus actos tan constantes, tan iguales, tan cíclicos -pronto monótonos-. Y guardar una pequeña esperanza de que esta vez (y esta, y esta, y esta...) será diferente; a pesar de estar tan siempre consiente de que eso no pasará.
Tan masoquista...
No hay comentarios:
Publicar un comentario